Mafer Agahi

Mafer Agahi

Una vida itinerante y una visión audiovisual

Mafer Agahi lleva por genética dos culturas distintas, pero ha tenido el tiempo para conocer mucho más.

Aunque nació en Cauca, María Fernanda Agahi creció hasta los 5 años en el barrio de los Sauces en Puerto Tejada, un pueblo afro a las afueras de Cali. Con una madre bacterióloga y de ascendencia afro; y un padre mestizo y comunicador, Mafer creció con dos corrientes culturales que la influyeron,  nutrieron y  la han complementado en distintas etapas de su vida.

Su carrera cinematográfica comenzó como parte de un equipo en un proyecto de medios de desarrollo social en Ecuador, pero su influencia vino desde muy pequeña; pues cuando ella nació su padre empezó a estudiar comunicaciones. Recuerda que a veces la llevaba a clases,  y mientras ella crecía, veía que su padre realizaba  algunos pequeños documentales apoyando en la parte de cámara, en la edición o en la misma creación de contenidos. 

“Estas cosas que aunque son pequeñas tienen un trasfondo y un impacto bastante para mí, porque desde ese momento he estado involucrada en el mundo audiovisual”, reflexiona Mafer.

Cuando todavía era una niña, toda la familia se mudó a Ecuador, aunque no sabe muy bien el ¿por qué?, supone que se debió a la violencia. En Otavalo, un pueblo indígena en  los Andes ecuatorianos, empezó a aprender quechua, aunque ha olvidado la mayor parte, e inglés; pues allí van muchos turistas. 

Luego de otra mudanza a Colombia, Mafer se interesó por  el dibujo, la fotografía, y luego la edición de video, y en el colegio pudo realizar pequeños vídeos como tareas y hasta filmó la graduación, pero aún así pensaba estudiar algo muy alejado de las artes visuales, química. Fue una amiga de su padre en Ecuador la que la invitó como voluntaria a un proyecto social llamado “Medios para la transformación social en el pueblo de chongón”, cerca de Guayaquil. Allí comenzó a ayudar en la creación de pequeños cortometrajes para inspirar a adolescentes en las decisiones que toman en sus vidas, y era un proceso bastante orgánico de  creación pues involucraba a toda la comunidad, esto la hizo cambiar de decisión sobre qué estudiar.  

Empezó sus estudios de Medios de Comunicación luego de un viaje a Israel, primero intentó estudiar en la Universidad Javeriana pero luego pasó a  la Universidad de Bangor, Reino Unido; y actualmente está trabajando para obtener una Maestría en Cine en la Queen’s University Belfast

Para Mafer el cine da muchas más posibilidades ya que permite mezclar gran cantidad de artes, “hay tantas formas donde el cine puede involucrar la pintura, la música, la danza y todo eso que crea esa luz. Me parece que es un medio súper importante para una reflexión sobre nuestra realidad y proyectar cosas que podemos hacer mejor o cosas que den aliento para que la gente mejore en muchos aspectos de su vida”.

La inspiración para hacer cine viene de aspectos disímiles como la religión o la literatura. De Grabriel García Márquez toma esa facilidad para describir lo absurdo y el choque de culturas.  De  la religión Bahai, originaria de Medio Oriente, toma su creencia en la unidad del mundo, en la unidad del género humano, independiente de toda procedencia, raza y creencia, y parte de esta unidad se basa en que haya justicia, equidad de derechos, igualdad entre el hombre y la mujer.

Como cineasta Mafer ya tiene una mirada que quiere mostrar, este es el caso de Ismael, corto con el que participa en el QAFF, la historia de un niño al que su padre lo saca de la escuela para que se vaya a trabajar a la finca, el niño quiere estudiar, y sus profesores y amigos le han dicho que él es inteligente y  que probablemente puede ser un médico en el futuro, pero  eso no importa, su padre ha tomado una decisión y lo lleva a trabajar a la finca sin importar la edad.

Mafer Agahi –  Ismael